A continuación tengo el gusto de reproducir el artículo que acompañó a la portada número 47 de Katana en la que apareció el Profesor Miguel Angel Aguilar, sin duda una imagen memorable dado su excelente pateo. Sin duda una de mis portadas favoritas... Alonso Rosado Franco
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En los tiempos tan turbulentos que nos ha tocado vivir, con incertidumbre en nuestras economías, con una creciente escasez de alimentos en el futuro de la humanidad, con fermentos sociales de todo tipo, con instituciones otrora sólidas a punto de resquebrajarse, con revoluciones tecnológicas que transforman nuestra vida diaria y nuestros procesos de comunicación, con todo ello y más, mucho más trastocando nuestro equilibrio emocional y síquico, uno termina por preguntarse cuál es el camino correcto a seguir, cuáles las pautas de conducta, cuál nuestro destino... Un maestro de gran prestigio comentó en alguna ocasión que “... mientras más confuso sea el medio que nos rodea, más turbulenta nuestra sociedad y nuestra existencia misma, cuando más confusos parezcan nuestros valores, es cuando más sentido cobra la practica de un arte marcial, puesto que debemos aguzar nuestros sentidos y concentrarnos en la ejecución precisa de una técnica, aceptar con humildad que nos falta mucho por aprender; debiendo portar un traje sencillo igual a los usados hace cientos de años y hasta descalzarnos, algo que nos aleja de las modas y del acoso de la sociedad actual con su falta de valores, es a partir de entonces que comenzamos a penetrar en nuestra esencia misma, dándonos cuenta de nuestra fortaleza, de nuestro potencial a desarrollar, pero al mismo tiempo de nuestra fragilidad”. Es en esta coyuntura existencial que cobra relevancia el conocer a un profesor de Wu Shu, joven de edad pero con gran altura de miras y sed de aprendizaje, que ha sabido guiar a sus alumnos por un sendero libre de vicios, lleno de ejercicio y pensamientos de superación que fomentan a la vez la integración familiar y social, pues tal es la personalidad de Miguel Ángel Aguilar, líder de la Organización Calmecac de Wu Shu. Ya en ediciones anteriores de Katana hemos tenido la oportunidad de platicar con él acerca de sus estrategias para combatir las drogas en la juventud y fomentar el sano crecimiento, físico y mental, de los practicantes de artes marciales. Lo interesante del caso es que siendo tan joven su fuente de inspiración sea la filosofía ancestral de culturas tan antiguas como la China o la Prehispánica en nuestro continentes, como lo denota el nombre mismo de su organización: Calmecac, la escuela de los guerreros nobles aztecas, donde se aprendían secretos de índole militar y filosófico que los preparaba para enfrentar su destino. Con este importante trasfondo ideológico en mente es que hemos seleccionado para este artículo algunas citas y extractos de dos libros milenarios: el I Ching y el Libro de la Guerra, ambos tratados son utilizados hasta la fecha por hombres de negocios, estadistas y militares, debido a la filosofía imperecedera que contienen sus páginas. Antes de presentar las citas prometidas, presentamos a ustedes un breve contexto de ambos libros, el primero de los cuales fue escrito por lo menos mil años antes de Cristo, según los expertos. La moraleja de este artículo, pareciera decirnos el profesor Miguel Ángel Aguilar, es buscar la respuesta en respuestas inmortales para viejos, nuevos y futuros problemas que nos aquejan como especie humana. Leamos pues...
I Ching: Probablemente el texto más antiguo que la humanidad haya conservado. Coincide, no obstante, en forma asombrosa con las concepciones más actuales del mundo. Tal vez sea éste el motivo fundamental de su resurgimiento y auge universal en las últimas décadas. Pero tal vez su secreto radique en su función instrumental en la exploración del inconsciente colectivo, siendo utilizado en tiempos mitológicos inclusive como oráculo. El Libro de las Mutaciones, como también se le conoce, es una de las manifestaciones más importantes de la literatura universal, contiene la sabiduría aforística (en dichos) de los chinos reunida durante 3000 años en materia de ciencias estatales, filosofía de la vida y pensamiento religioso que forma una raíz conjunta y conciliadora de las doctrinas de Confucio y Lao Tse.
El Arte de la Guerra: atribuida su autoría a Sun Tzu, aproximadamente 500 años antes de Cristo, aunque el verdadero nombre de su o sus escritores es todavía objeto de discusión entre los estudiosos, lo que nadie discute es que se trata de un documento de primer orden por la claridad, concisión y originalidad de sus ideas y propuestas. Este tratado ha servido de referencia fundamental en los planteamientos militares y hasta empresariales del oriente, puesto que la teoría de Sun Tzu va más allá del enfrentamiento entre los ejércitos, poniendo en la línea de batalla a la sutileza, diplomacia y perspicacia que solo una mente cultivada es capaz de ejercer.
LA FUERZA DE CALMECAC
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