La Sociedad del Hombre Nuevo
Pergaminos
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El Fracaso como
Ingrediente del
Éxito...
Por Alberto de la Peña
Todos los seres humanos, por nuestra propia naturaleza, estamos sujetos al fracaso y a la equivocación, así como al éxito y el acierto. Algunas personas piensan que el hombre exitoso es aquel que siempre ha tenido éxito en lo que emprende, mientras que el fracasado o perdedor es aquel que ha cosechado fracasos y equivocaciones. Sin embargo, dicha apreciación es incorrecta. El hombre exitoso no es aquel que nunca ha fracasado, sino aquel que ha tomado sus fracasos para crecer y como un ingrediente indispensable para sus éxitos futuros. El hombre exitoso ve al fracaso como una oportunidad para empezar de nuevo, sin importar cuantas veces se haya equivocado o fracasado. El hombre exitoso y ganador ve en el fracaso un estimulo a su voluntad para volver a intentarlo sin cometer los mismos errores. Así, el hombre exitoso nunca se deja derrotar por sus fracasos ni deja que los mismos definan o determinen su futuro. El hombre exitoso y ganador reta a sus fracasos con la firme esperanza de alcanzar el éxito, sin importar cuantas veces haya fracasado.

Por su parte, el perdedor no es aquel que ha tenido muchos fracasos, sino aquel que se ha dejado determinar por los mismos. El perdedor es aquel que se ha dejado engañar por sus fracasos creyendo que por haber fracasado una y otra ves, es un fracasado. El perdedor nunca reta a sus fracasos porque duda que algún día pueda alcanzar el éxito. El perdedor se abate ante sus equivocaciones y se deja llevar por la ilusión de que sus fracasos lo convierten en un perdedor.

En pocas palabras, el fracaso y el éxito se llevan en el espíritu, en la forma de ver y reaccionar ante los acontecimientos de la vida. Un hombre ganador, es un hombre fuerte, un hombre que no pierde la confianza en si mismo, ni la esperanza de éxito aun y en sus peores fracasos. El ganador siempre se pone por encima de sus circunstancias, incluyendo sus fracasos y éxitos. El perdedor, por el contrario, se deja dominar por ellas y se somete a las circunstancias que lo rodean.

Todos nosotros tenemos en nuestras manos la oportunidad de ser personas exitosas o perdedoras hoy mismo, sin importar la forma en que hayamos reaccionado en el pasado. En este mismo momento podemos decidir ver la vida como triunfadores y dejar atrás las sombras del hombre perdedor. La naturaleza del hombre triunfador se encuentra dentro de nosotros mismos y toca a nosotros descubrirla y utilizarla para el bien nuestro y de la humanidad. Esa es la naturaleza de la que Dios nos dotó. Así hermano, no temas emprender cualquier empresa que consideres valiosa por miedo al fracaso. Piensa que si en dicha empresa fracasas, ese fracaso será una base importante para tu siguiente éxito. Piensa que no importa cuantos fracasos y reveses nos dé la vida, siempre podrás reaccionar como triunfador ante los mismos y salir fortalecido, aprendiendo la lección, en ves de dejarte dominar por la ilusión de que fracasar determina tu naturaleza. Hermano, ve en el fracaso, una oportunidad que nos da la vida para demostrarle al Creador que hemos sido hechos a su imagen y semejanza.
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