SHIHAN MIGUEL MORENO SEGURA
Padre del Aikido en México
In Memoriam
Uno de los grandes maestros de las artes marciales en México, de los fundadores, de los que han dejado una marca profunda en el terreno de estas antiguas y hermosas disciplinas, ha partido de este mundo. Me refiero al Presidente y fundador de la Federación Mexicana de Aikido, el Maestro Miguel Moreno Segura.
En 1974 este maestro, quien por aquella época era un dedicado practicante de Judo e integrante del equipo de competencia del dojo que se ubicaba en la calle de Chihuahua Nº 230, D.F., dirigido por el profesor Félix Sosa Bravo, pensó en traer el Aikido a México. Con tal propósito conversó con su esposa, la señora Ana María Muñoz de Moreno, quién inmediatamente ofreció su apoyo moral y espiritual, y con su joven hijo, el hoy Sensei y Director Técnico de la Federación Mexicana de Aikido, Miguel Ángel Moreno Muñoz, quien también respaldó con entusiasmo el proyecto.
Entonces envió cartas a la sede central del Aikido en el mundo, Hombu Dojo, situada en Tokio, Japón, solicitando permiso e instrucciones para dar curso a su plan. Pronto llegó la respuesta, invitándolo a viajar a ese país para entrevistarse con el Presidente de la Organización, el Doshu (Conductor del Camino) Kishomaru Ueshiba, hijo del creador del Aikido, el Gran Maestro (O Sensei) Morihei Ueshiba.
Así lo hizo el maestro Miguel Moreno y, en compañía de su esposa e hijo, llegó a Tokio, se presentó en el Dojo Central y fue recibido por el Doshu, con quién habló del asunto. Aquel, muy bien impresionado, otorgó su autorización para abrir la escuela en México.
A su regreso, el maestro Moreno se dedicó a buscar un local adecuado y lo encontró en la calle de Amores Nº 28, piso “N”, colonia Roma. Contrató a un arquitecto y a un decorador que convirtieron el espacio en un bello y funcional Dojo que fue inaugurado en el mes de junio de 1975, con el nombre de “México Aikikai”. Mencionaré, a título de remembranza, que pocas semanas después, quien escribe estas líneas, junto con su hijo Alonso, entonces de 10 años de edad, acudieron a la nueva escuela y se inscribieron en ella, convirtiéndose desde entonces en alumnos del maestro Miguel Moreno y de su hijo, el maestro Miguel Angel Moreno.
Contratados por ambos, el Dojo empezó a ser visitado por excelentes instructores provenientes de varias partes del mundo, de los mejores que había en esa época, para brindar sus conocimientos.
En ese mismo año de 1975, el maestro Moreno fundó la Federación Mexicana de Aikido, cuya presidencia ocupó.
Posteriormente, el 17 de Junio de 1977, se fue a Japón y allá, en Tokio, vivió durante casi dos años, hasta marzo de 1979, practicando cotidianamente Aikido en Hombu Dojo, como discípulo directo del Doshu Kishomaru Ueshiba.
En 1979, como consecuencia de un temblor de tierra, el Dojo de Amores, como afectuosamente lo llamábamos, se dañó, por lo cual los maestros Moreno lo trasladaron a la calle de Tonalá Nº 371, a dos locales de distancia de donde se encuentra en la actualidad, en el Nº 375.
Los dos maestros siguieron viajando periódicamente a Tokio y recibiendo las enseñanzas no solo del Doshu sino también de otros notables maestros como Yasuno, Tsurusu Miyamoto y Fujita.
En el mes de octubre de 1986, el Doshu Kishomaru Ueshiba, invitado por los maestros Moreno, llegó a la ciudad de México y durante 15 días impartió clases en el Dojo de la Federación, alojándose durante ese tiempo en la casa de la familia Moreno.
Desde 1988 hasta 1992, el maestro Miguel Moreno Segura fungió como Vicepresidente de la Federación Internacional de Aikido, con sede en Hiroshima (ahora dicha sede está en Hombu Dojo).
En el año de 1997 le fue otorgado al maestro el grado de 6º Dan (Roku Dan).
En diciembre del año 2000 fue reelecto como Presidente de la Federación Mexicana de Aikido.
El día 7 de enero de 2004, Hombu Dojo otorgó al maestro el Grado de Shihan (maestro de maestros), mediante un documento firmado por el Sandai Doshu (Tercer Doshu) Moriteru Ueshiba. Esto constituyó un galardón para las artes marciales en México, en particular para el Aikido, pues en toda Latinoamérica ese fue el primer certificado de tal naturaleza concedido por la Sede Central del Aikido.
En el curso del presente año, 2006, este padre del Aikido en México, este Shihan, Maestro Miguel Moreno Segura, quien viera la luz en 1927, después de haber cumplido a cabalidad con su tarea de enseñar y difundir este arte marcial, se fue de nuestro mundo material. He dicho “de nuestro mundo material” porque, según nos han enseñado los sabios y profetas de todos los tiempos, hay otro, en una dimensión más fina y sutil, en donde las almas continúan existiendo y evolucionando. Estoy seguro de que nuestro Shihan se encuentra allá. Por eso voy a terminar esta nota con las siguientes palabras:
Maestro Miguel Moreno: a su debido tiempo, cuando me toque cruzar el umbral que usted ya ha traspuesto, lo volveré a encontrar y en ese inmenso Dojo que dirige el Señor de los Cielos y la Tierra, Dios, el Gran Sensei del Universo, volveré a aprender de usted Aikido, y nuevamente conversaremos como solíamos hacer cuando yo lo visitaba en su oficina para despedirme después de las bellas clases que nos impartía a sus alumnos en su Dojo. Volveremos a platicar como acostumbrábamos, acerca del Aikido, de filosofía, de lo mucho que queríamos a nuestros hijos, de la manera en que conocimos a nuestras respectivas esposas, de arte, de medicina, de literatura, de nuestros días juveniles y de nuestros años maduros, de lo que habíamos aprendido de la vida y de los que nos faltaba por aprender…
Por eso, no le digo a usted adiós, sino solamente “hasta luego, Maestro; hasta luego, amigo.”