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          Los
Monjes GUERREROS
       de
       SHAOLIN
Por Alonso Rosado Franco
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En medio de la total oscuridad que rodeaba el escenario en aquella mañana del 16 de octubre de 1998, una extraña resplandecencia que surgía desde el atrio y la fachada del templo, mantenía la vista fija de todos los observadores sobre una puerta de madera con poderosos herrajes que estaba protegida por dos leones de jade con mirada fiera. El silencio era total. Unos pebeteros de hierro tenían en su núcleo diferentes resinas que comenzaban a arder y a llenar el lugar de aromas que evocaban en la memoria atávica de todos nosotros los ecos de centurias y milenios entretejidos con la noche de los tiempos. De pronto el silencio fue herido por el sonido de un gong que reverberó en los cuatro puntos cardinales. Poco a poco y con una cadencia impresionante comenzaron a escucharse guturales cantos de monjes pronunciando Sutras budistas. Un crujido. Sonido de bisagras. El gran portón del templo se abre de par en par y podemos presenciar entonces a un grupo de monjes de todas las edades que se coloca en el atrio. La mirada de todos ellos es serena, a la vez que proyecta una gran fuerza y decisión. Otro gong. El abad del templo pronuncia una orden en chino y los monjes comienzan a dispersarse; un saludo masivo, comienza una rutina coreografíada donde los monjes más jóvenes participan. Alto. !!Damas y Caballeros, estos son los Monjes del Templo Shaolin!!

Para los representantes de la prensa que asistimos a conocer a los monjes Shaolin ese día de octubre en el Teatro Metropolitan de la Ciudad de México, la fecha quedará grabada en nuestra memoria por siempre, puesto que además de presenciar de cerca y en exclusiva varias de las rutinas a manos libres y con armas de estos embajadores de la tradición ancestral, pudimos observar algunas de sus exhibiciones de poder interno o Chi Kung, en una de las cuales el autor de este artículo tuvo el privilegio de participar (ver fotografía). Además tuvimos la enorme fortuna de podernos retratar con ellos, una oportunidad que en la misma República Popular de China es difícil de obtener. Todo ello con motivo de la visita de más de 20 monjes auténticos a nuestro país, como parte de una gran gira internacional que tiene como objetivo difundir la tradición, valores y proezas que se ejecutan al interior del Templo Shaolin, restaurado en su última versión a finales de los años 20' en su antiguo asentamiento en la provincia de Hunan, China. Mucho se ha dicho y escrito en torno a este legendario monasterio; en cuanto escuchamos su nombre la mayoría de nosotros no podemos evitar visualizar a los famosos personajes de la serie de Warner Bros "Kung Fu" sobre todo en relación a los capítulos filmados durante la década de los 70's, sin duda los mejores del programa que recintemente volvió a ver la luz de los monitores en todo el mundo en un remake titulado "Kung Fu. La 2a Generación". El argumento central gira en torno a un monje (Caine) que recorre el desierto de China huyendo del emperador, quien lo acusa de haber matado (en defensa propia) a su sobrino. Su escape lo lleva a los Estados Unidos, donde trata de pasar inadvertido, a la vez que varios emisarios del emperador son enviados de cuando en cuando para capturarlo o bien para matarlo; por si esto fuera poco, existe una gran recompensa para cualquier persona, oriental o no, que lo logre. La historia sirvió de pretexto para diseñar una serie de aventuras que permitieron, no obstante su enfoque comercial, difundir algo de la historia y valores de estos monjes que aún hoy en día llenan con sus hazañas las leyendas que en relación a ellos se transmiten de generación a generación en el Oriente. Pero, ¿cual es la verdad histórica detrás de este monasterio?, escritos que datan de hace más de 1,000 años difunden que los soldados preferían pelear contra un ejército que contra un solo guerrero Shaolin. Realidad o ficción, lo cierto es que la gente del pueblo y de varios ámbitos de la civilización china los creía invencibles en la pelea a manos libres y con armas, además de ser capaces de levitar y hacerse invisibles.

En lo que muchos están de acuerdo es en señalar que Shaolin constituye la mismísima cuna de las artes marciales, a partir de la cual todos los sistemas de Corea, Okinawa y Japón fueron creados, de manera directa o indirecta. Dejando esta polémica abierta para que se ocupen de ella los estudiosos en la materia, a continuación presentamos a nuestros lectores un esbozo de la historia y fechas importantes en relación al milenario Templo Shaolin, el cual, en su más reciente reencarnación parece tomar revancha para recordarnos que más allá de los torneos, más allá de las asociaciones y federaciones, más allá de las películas y los videojuegos, existe algo llamado tradición y un sentido de protección hacia los más débiles que deberían formar parte de nuestros cimientos como verdaderos practicantes de artes marciales...

HISTORIA DEL TEMPLO SHAOLIN

(Traducción al español de un texto escrito por el Abad del Monasterio Saholin, maestro Shi Deqan, según consta en el Libro Shaolin Kung Fu publicado en 1992 por Henan Art Publishing House)

A finales del Siglo XV de nuestra era, período comprendido por los años Taihe del Emperador Xiao Wen en la parte norte de la Dinastía Wei, un monje hindú llamado Ba Tuo llegó a China y se ganó el respeto del Emperador Xiao Wen, quien piadosamente creía en el budismo. Ba Tuo no solamente era un gran conocedor de los textos budistas clásicos, sino que amaba vivir en paz y en lugares apartados, rodeado de bosques y alejado de la civilización. Por esta razón el Emperador Xiao Wen dio la orden de construir un monasterio para el monje Ba Tuo, de tal manera que pudiera diseminar el budismo a los pies de la montaña Shaoshi, donde el bosque era espeso y el paisaje particularmente hermoso. A partir de entonces muchos budistas acudieron al monasterio Shaolin, uno tras otro y provenientes de todos los rincones de China. Ba Tuo puso énfasis no solamente en difundir el budismo, sino también en reclutar un gran número de discípulos que fueran inteligentes, capaces y buenos en las artes marciales. Entre estos, pronto se convirtieron en sus favoritos Hui Guang y Seng Chou (Hui Guang era capaz de patear un rehilete de madera 500 veces ininterrumpidas sobre la barandilla que rodeaba a un pozo de agua y Seng Chou poseía un excelente Kung Fu). Obviamente, todo esto demuestra que el día en que se fundó el Monasterio Shaolin fue también el primero en que se practicaron las artes marciales de Shaolin...

Posteriormente, otro monje hindú llamado Bodhidharma arribó a Songshan y creó la secta Chan de Budismo en el Monasterio Shaolin. De cara a un muro de piedra dentro de una cueva situada en la cima de la montaña Songshan, se sentó a meditar durante 9 años. Tanto tiempo sentados en meditación hizo que los monjes se cansaran mucho, por lo que los monjes crearon una rutina de Wushu (arte marcial) por ellos mismos para estimular su torrente sanguíneo y para relajar su músculos y articulaciones. Las formas de boxeo Yi Jin Jing, Xian Tian Luo Han, Shi Ba Show, etc. fueron algunas de las primeras expresiones del Shaolin Kung Fu.

Hacia el final de la Dinastía Sui, el gobierno imperial comenzó a tambalearse y el fuego de la guerra surgió de todas direcciones. Para proteger al monasterio, un ejercito de monjes-soldados fue organizado en el Templo Shaolin. Posteriormente, los guerreros Shaolin liderados por Zhi Cao, Hui y Tan Zong ayudaron a Li Shimin, príncipe de Qin, a capturar a Wang Renze, con lo que se forzó la rendición de Wang Shichong. Después de haber sido nombrado Emperador de la Dinastía Tang, Li Shimin otorgó puestos oficiales y confirió títulos de nobleza a los monjes Shaolin, a la vez que dictó una orden que permitía al Monasterio Shaolin tener monjes-soldados. Todo esto está registrado en una inscripción labrada sobre piedra en una tableta que se encuentra en el monasterio. En el período comprendido entre el final de la Dinastía Tang y la Quinta Dinastía, el Monasterio Shaolin se debilitó y degeneró por un tiempo, para revivir durante el período de la Dinastía Song del Sur. Durante la Dinastía Ming, los monjes practicaron wushu abiertamente y se volvieron famosos en todo el país. En ese entonces, los monjes-soldados de Shaolin también tomaron parte en la batalla contra los piratas japoneses, logrando una victoria tras otra por varios años.

Consta en las "Notas de Viaje de Songshan", escrito por Wang Shixing de la Dinastía Ming que "Hay más de 400 monjes en el Monasterio Shaolin, y todos ellos son magistrales en las artes marciales".

El último salón del Monasterio Shaolin era especialmente usado por los monjes para su entrenamiento de wushu. En el salón existían marcos que contenían las 18 armas que eran usadas siempre por los monjes durante su entrenamiento. En el piso del salón aún hoy se conservan muchas huellas de los pies que se formaron año tras año en las prácticas de estos monjes guerreros.

En el salón de las Ropas Blancas existen dos murales que muestran varias posturas del boxeo Shaolin en los muros norte y sur, los cuales fueron pintados durante la Dinastía Qin. Los murales vividamente representan una escena en la que los Monjes Shaolin entrenan algunas destrezas, así como movimientos ofensivos y defensivos esenciales del boxeo Shaolin.

El entrenamiento que se le otorgó a los aldeanos que vivían cerca del Monasterio Shaolin se convirtió en una costumbre, lo que ayudó a promover el desarrollo del Shaolin Kung Fu. En los pasados 1,000 años, si no es que por más tiempo, la crema y nata de varias rutinas del wushu chino se fusionó al interior del monasterio, lugar que se convirtió en el centro más importante de acopio y difusión de las artes marciales. Tal es la razón por la que el monasterio Shaolin es tan conocido en toda China y la razón por la que al wushu se le otorga también el nombre de Shaolin.

Posteriormente, más de 172 rutinas de boxeo de Shaolin fueron creadas. Existen 36 ejercicios internos y 36 externos que combinados dan origen a las 72 artes de combate de Shaolin. Originalmente, existía una edición grabada en madera de un manual de boxeo Shaolin que se preservaba en uno de los salones, pero en 1928 el monasterio fue devastado por el tercer incendio en su historia y todos los libros antiguos, testimonios y registros fueron reducidos a cenizas. A pesar de esta tragedia, el wushu de Shaolin en ese tiempo ya formaba parte de un sistema, por lo que la mayor parte de las destrezas de este arte se han popularizado desde entonces, aunque algunas porciones se perdieron para siempre.

Hoy en día, el wushu de Shaolin nuevamente se ha vuelto muy popular y muchos amantes de las artes marciales alrededor del mundo enfocan su atención en el desarrollo de este arte. Una nueva generación de monjes guerreros se encuentran actualmente excavando el arte perdido, así como heredando y desarrollando el Kung Fu de Shaolin. Gran número de personas de amplia visión se encuentra coleccionando materiales relacionados al wushu de Shaolin, estudiando muy a fondo y publicando varias clases de libros sobre el tema.

Actualmente tengo 85 años de edad y cuán feliz estoy al ver que el arte ancestral del arte marcial Shaolin esté floreciendo nuevamente con radiante esplendor.

FIN

SHAOLIN, SU UBICACIÓN GEOGRÁFICA

Ubicada en el corazón de China, la provincia de Henan tiene una superficie de 167,000 kilómetros cuadrados y más de 85 millones de habitantes. Es una de las provincias chinas más pequeñas. Sin embargo en la historia de China, Henan siempre ha sido el centro político, económico y cultural del país, albergando a tres de las siete antiguas ciudades capitales de China. Cerca de 1,000 filósofos, estadistas, escritores, artistas y científicos fueron nativos de Henan.

Probablemente la Gruta de los hombres largos en Luo Jang (la cual contiene más de 1,000,000 de estatuas de Buda), La Ciudad Imperial de Kai Feng y el Monasterio Shaolin sean los lugares turísticos más famosos de esta provincia. La capital de Zengzou no es únicamente un centro económico, sino también un espectacular tesoro cultural que da cobijo a la historia antigua de China.

IMITANDO A LOS ANIMALES

La observación e imitación de los animales constituye la base de las artes marciales de Shaolin. El ser humano, más débil que los animales, constantemente tiene que utilizar su inteligencia para poder sobrevivir. Los monjes desarrollaron sus posturas y movimientos básicos tras observar a varios animales. En lugar de solamente imitar los movimientos de los animales, los maestros del pasado estudiaron sus principios fundamentales, siempre concentrándose en la defensa, jamás en el ataque.

ARMAS CLÁSICAS DE SHAOLIN

Existen 18 armas clásicas que son: tridente, espada de doble punta y filo, anillos de hierro, pluma de hierro, dardo de mano, bola de piedra, vara, hoz, tolete, ganchos de ying yang, nunchakus de dos secciones, báculo de Bodhidharma, pala creciente, dardo volador, estaca, palos dobles, espada Chunqiu, flauta de hierro.

APRENDIZAJE DE POR VIDA

La relación entre maestro y discípulo dura toda la vida y se caracteriza por la autoridad de un maestro con iniciativa y la obediencia del discípulo. Este sistema no requiere de reportes académicos o exámenes, es una búsqueda constante en pos del conocimiento y simplemente busca transmitir la sabiduría adquirida a los alumnos que se encuentren preparados. Una vez que el alumno es seleccionado por su maestro entre muchos otros candidatos, se tiene el deber de seguir a su mentor por el resto de su vida, 24 horas diarias, sin jamás traicionar esta lealtad. Se le instruye en religión, en historia y se le enseña la armonía que existe entre el cuerpo y el espíritu, sobre el control de la materia y los fundamentos de la vida y la naturaleza.

30 monjes guerreros de Shaolin practican diariamente sus ejercicios en una academia cerca del monasterio, adquiriendo facultades aparentemente sobrenaturales basadas en el conocimiento de que el espíritu controla al cuerpo. Un aspecto crucial es poseer un perfecto control del equilibrio, practicando saltos y proezas de velocidad. El implacable endurecimiento de manos y pies, así como los músculos de brazos y piernas, tanto como el abdomen, son piezas clave en la entereza de estos monjes guerreros.

QI-GONG

El grado de dificultad de los ejercicios de Qi-Gong representan el más alto nivel de perfección. Los maestros son perfectamente capaces de soportar el dolor debido al Qi (Ki, en japonés), la fuente de energía vital situada en el bajo abdomen y que puede ser controlada mediante ejercicion de concentración y control respiratorio. Ellos son capaces de canalizar y controlar su Qi a través del espíritu, utilizándolo para concentrar toda su fuerza vital. Esta energía puede ser movilizada a todo su cuerpo y es la razón por la que pueden absorber golpes que en otras circunstancias serían letales.

El Kung-Fu de Shaolin consiste en 36 ejercicios externos y 36 internos que en combinación se conocen como las 72 artes de combate de Shaolin. Cada uno de estos ejercicios tiene una muy estrecha relación con el Qi-Gong.

LA ACADEMIA DE KUNG FU DE SHAOLIN

En la Academia de Kung Fu, situada a pocos metros del monasterio, más de 1,200 candidatos provenientes de todo el país se entrenan en el ejercicio del Kung Fu. No todos desean convertirse en monjes, muchos desean utilizar su profundo entrenamiento para trabajar como guardaespaldas, maestros deportivos o para formar parte de grupos de espectáculos de alto nivel. Habiendo obtenido un diploma de la Academia Estatal de Kung Fu, su detentor califica como miembro de la crema y nata de los chinos expertos en Kung Fu, por lo que es bienvenido en todas partes.
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